El precio no depende del número de páginas, sino de decisiones concretas: contenido, funciones, integraciones y quién mantiene el sitio después.
Es la primera pregunta de casi todo negocio, y la respuesta honesta es que depende. No del capricho de la agencia, sino de decisiones que puedes controlar. Este artículo explica qué mueve el precio hacia arriba o hacia abajo, para que puedas comparar propuestas con criterio en lugar de elegir la más barata y pagar dos veces.
1. El tipo de sitio que necesitas
Un sitio informativo de cinco secciones, una web con blog y captación de contactos, y una tienda en línea con inventario y pagos son tres proyectos distintos. No es que uno tenga “más páginas”: cambia la cantidad de lógica, pruebas y contenido involucrados.
- Sitio de presencia: quién eres, qué haces, cómo contactarte.
- Sitio de captación: además mide formularios, campañas y conversiones.
- Tienda en línea: catálogo, carrito, pagos, envíos, impuestos y devoluciones.
- Plataforma o portal: cuentas de usuario, paneles y datos privados.
2. Quién escribe el contenido
El contenido es el costo oculto más frecuente. Si entregas textos, fotos y logotipo listos, el proyecto avanza rápido. Si hay que redactar desde cero, hacer sesión de fotos o rehacer la marca, ese trabajo se suma. Vale la pena: un diseño impecable con textos genéricos no vende.
3. Diseño a medida o plantilla
Una plantilla adaptada sale más económica y puede funcionar bien para empezar. Un diseño a medida cuesta más, pero se construye alrededor de tu propuesta de valor y suele convertir mejor porque cada sección tiene un propósito.
4. Integraciones y funciones especiales
- Pasarela de pagos y facturación.
- Reservas o citas con calendario.
- Conexión con CRM, WhatsApp o correo automatizado.
- Varios idiomas o varias monedas.
- Chat, cotizadores o calculadoras propias.
Cada integración añade configuración y pruebas. Si una función no es indispensable para vender el primer mes, déjala para una segunda fase.
5. Lo que pasa después de lanzar
Un sitio no termina el día que se publica. Hay dominio, alojamiento, respaldos, actualizaciones de seguridad y cambios de contenido. Pregunta siempre si eso está incluido, por cuánto tiempo y qué pasa cuando quieras editar algo tú mismo.
Preguntas que deberías hacer antes de firmar
- ¿Qué incluye exactamente el alcance y qué queda fuera?
- ¿Cuántas rondas de revisión están contempladas?
- ¿El sitio queda a mi nombre? ¿Quién es dueño del dominio y del código?
- ¿Se entrega optimizado para móviles, velocidad y buscadores?
- ¿Qué costo mensual tendré después del lanzamiento?
- ¿Cómo mediremos si está funcionando?
Cómo evitar pagar dos veces
La forma más común de perder dinero es contratar el sitio más barato, descubrir a los tres meses que no aparece en Google, no se puede editar y no genera contactos, y tener que rehacerlo. Antes de invertir, mira el estado real de lo que ya tienes.
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